En mi último artículo para Yuanfang Magazine hablo de Goodnight & Goodbye (Adon Wu, 2017) uno de los documentales que más expectativas han creado en la última edición del Taiwan International Documentary Film Festival, el evento cinéfilo más importante de la isla. Se trata de una película bastante compleja, a pesar de que dura poco más de una hora, y plagada de ambigüedades. Por ello resulta difícil hablar de ella en positivo, decir si es buena o mala, si sus méritos se deben al talento del director o si, por el contrario, no son más que fruto de una serie de accidentes. De cualquier modo, lo cierto es que una película atípica en la cinematografía taiwanesa y la confirmación de que el documental ha tomado el relevo del gran cine narrativo a la hora de acercarnos a la realidad de Taiwán.

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