HHH VIII

[English below]

Hace unos tres años fui a ver varias veces seguidas Dust in the Wind (戀戀風塵, 1986). En la cartelera veraniega, la octava película de Hou Hsiao-hsien era un programa aparte. Al volver a verla hace dos días  recordaba casi todas las escenas. Me resultaba especialmente conocido el plano de la entrada de la casa familiar, en el que también se ve una minúscula plaza que desciende cuesta abajo. Creo que esta familiaridad no se debe al número de veces que la he visto. Aunque los personajes, lugares, situaciones y hasta la música forman un recuerdo nítido en mi memoria, transitar por ellos de nuevo no reduce en nada la emoción. Es como el primer viaje en tren, aquel con que se abre la película. Su movimiento lo impregna todo. Conozco pocas películas que rehuyan tanto el estatismo. Quizá el secreto de su melancolía resida en esta manera de avanzar sin caer en la nostalgia de un momento fijado en el tiempo, ni en el llanto por la inocencia perdida. Cuando los amigos se reúnen en Taipei para beber juntos a la salud del que se va a la mili, el último plano nos conmueve con la misma fuerza que el tren que nos lleva hasta Shihfen por esos paisajes verdes de montaña. Este plano no nos muestra más que el gesto del protagonista, Ah-Yuan (Wang Chien-wen). Resulta difícil definir en qué consiste o si expresa algo relevante para la narración. Tampoco sabemos cómo es posible que esta imagen, compuesta con recursos muy simples, pueda ser tan intensa. El estilo flotante y el movimiento continuo de películas como Las flores de Shanghai (海上花, 1998) están ya presentes en este plano: en la manera en que Ah-Yuan alza su rostro, fuma, bebe y se pone a cantar. El montaje elíptico responde a este mismo movimiento: Hou pasa de un plano a otro como el tren entra y sale del túnel. Se vuelve innecesario mostrar las causas de lo que vemos. Hay momentos en los que la película utiliza la voz y los diálogos para explicar detalles que ya hemos descubierto: el vendaje de Ah-Yun (Hsin Shufen) o el rescate de los pescadores chinos, por ejemplo. Pero la explicación suele llegar tarde, cuando ya sabemos de qué se trata o cuando saberlo ya no importa. Quizá la familiaridad que producen las imágenes de Dust in the Wind consista en eso, en esa forma de omitir y repetir las cosas en intervalos cortos de tiempo.

I went to watch Dust in the Wind (戀戀風塵, 1986) several times in a row about three years ago. Among the summer projections of that year, the eighth film by Hou Hsiao-hsien was a unique kind of program. When I saw it again, two days ago, I could remember almost all its scenes. I found the shot of the family house entrance specially recognizable, which also shows a small square that goes downhill. I think this familiarity does not result from the number of times I watched the film. Although the characters, places, situations and even the music constitute a vivid image in my memory, travelling through them again does not reduce the emotion at all. It is like the first train ride, the one with which the film opens. Its movement pervades everything. When the friends meet in Taipei to toast for the departure of one of them for military service, the last shot moves us with the same force than the train that travels to Shihfen through all those landscapes of green mountain and mines. This shot only shows to us a small gesture of the main character, Ah-Yuan (Wang Chien-wen). It is difficult to define what this shot is about or if it expresses something relevant to the story. Neither do we know how it is possible that this image, composed of very simple elements, can be so intense. The floating style and the continuous movement of a film like Flowers of Shanghai (海上花, 1998) are already present in this shot: in the way Ah-Yuan looks slightly upwards, drinks, smokes and starts singing. The elliptic editing of the film responds to the same movement: Hou passes from one shot to another just as the train enters and exits from a tunnel. It becomes unnecessary to show the causes of what we see. There are moments in which the film uses voice and dialogues to explain what we have already discovered. For instance, the bandage on the arm of Ah-Yun (Hsin Shufen) or the rescue of the Chinese fishermen. But this explanation often arrives too late, when we already know what has happened or when it does not matter to know about it any more. Perhaps the familiarity produced by the images of Dust in the Wind arises from the way things are omitted and repeated during short intervals of time.

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