“En la escena de las fotos, Bruno, como heredero de Bazin y Rossellini, ha dicho: ‘Cuando fotografías una cara fotografías el alma que está detrás, la fotografía es la verdad y el cine es la verdad 24 veces por segundo’. Su reflexión posterior – ‘tú me miras y no sabes lo que estoy pensando’ – se opone a esa idea. Bruno, pues, cree que Veronica es transparente, pero se ve a sí mismo como opaco. Quizás esto es una clave de su manera de ser, uno más de los rasgos contradictorios que le definen, pero en todo caso, presente los dos polos entre los que fluctuará el arte de Godard. Es una cuestión esencial de ontología cinematográfica, y ningún otro cineasta la ha planteado tan explícitamente. Es significativo que las frases que afirman la capacidad del cine para captar la verdad del alma han hecho fortuna, mientras que la idea contraria de la opacidad del rostro parece haberse olvidado, pese a que es mucho más determinante en este film de espías en el que uno no sabe en principio quién es el otro: es la idea clásica del cine la que ha triunfado.”

Paulino Viota on Le petit soldat (1960-63), in Jean-Luc cinéma Godard, Fundación Marcelino Botín, 2004, page 43

 

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