En aquel tiempo, nuevas olas de Taiwán (I)

Fotograma de That Day, on the Beach (海灘的一天, Hǎitān de yītiān, 1983) de Edward Yang. Director de fotografía: Christopher Doyle

Fotograma de That Day, on the Beach (海灘的一天, Hǎitān de yītiān, 1983) de Edward Yang. Director de fotografía: Christopher Doyle

La Nueva ola del cine taiwanés (台灣新浪潮電影, Táiwān xīn làngcháo diànyǐng) es uno de los movimientos más significativos del cine contemporáneo. Comenzó con dos películas colectivas cuyas preocupaciones anunciaban, en el plano estético, los profundos cambios que habría de traer el fin de la dictadura del Guomindang. Pero si las transformaciones políticas de Taiwán apenas se guardan en la memoria de un nuevo siglo eclipsado por la pujanza de la China continental, el nuevo cine de Taiwán tuvo un verdadero impacto en nuestro modo de ver y entender el cine.

Carátula de la edición francesa en DVD de In Our Time (光陰的故事, Guāngyīn de gùshì, 1982)

Las dos películas que dieron comienzo a este movimiento fueron In Our Time (光陰的故事, Guāngyīn de gùshì, 1982) y The Sandwich Man (兒子的大玩偶, Érzi de dà wán’ǒu, 1983). En la primera colaboraron cuatro cineastas, en la segunda otros tres. Sin embargo, de estos siete directores, sólo dos son realmente conocidos. Se trata de dos autores a los que muchos califican de “maestros”: Edward Yang (楊德昌, Yáng Déchāng) y Hou Hsiao-hsien (侯孝賢, Hóu Xiàoxián), dos cineastas nacidos el mismo año de 1947 en Shanghai y Guandong respectivamente. Este detalle biográfico no es anecdótico: los dos cineastas que transformarán el cine de Taiwán no son taiwaneses de nacimiento. Y el cine de ambos tratará de dar cuenta de la tensión que atraviesa el país en los años ochenta: el éxito de la sinización (漢化) tras más treinta años de dictadura no ha logrado evitar que la historia de Taiwán, que en más de un sentido no es la de China, reivindique un lugar propio.

Producidas por la empresa estatal controlada por el Guomindang, la Central Motion Picture Corporation (中影股份有限公司, Zhōng yǐng gǔfèn yǒuxiàngōngsī, creada en 1954), In Our Time y The Sandwich Man deben mucho a la iniciativa del director de la compañía, Ming Chi (明驥, Míng Jì), que decidió adoptar una nueva política de producción para atajar la crisis de la empresa, cuyos títulos de propaganda anticomunista se habían convertido en rotundos fracasos comerciales. Para ello, decidió invitar a jóvenes cineastas a dirigir sus primeras películas (lo que le acabaría costando el puesto) y, con el fin de coordinar los nuevos proyectos, contrató a dos escritores cuyos nombres se han vuelto indisociables del nuevo cine taiwanés: Hsiao Yeh (小野, Xiǎo Yě) y Wu Nien-Jen (吳念真, Wú Niànzhēn). Este último, además de ser el guionista de algunas de las mejores películas de Hou y de Yang, ha dirigido dos largometrajes importantes: A Borrowed Life (多桑, Duō sāng, 1994) y Buddha Bless America (太平天國, Tàipíng tianguó, 1996).

¿Pero qué ocurrió con los otros cinco cineastas que, junto a Edward Yang y Hou Hsiao-hsien, colaboraron en este proyecto de renovación? ¿Cómo considerar sus trayectorias a la luz de la de los dos maestros? (Continuará…)

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