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Archivos Mensuales: diciembre 2013

Nunca me he tomado demasiado en serio las listas de las mejores películas del año, de la década y menos aún las de todos los tiempos. Pero las listas han ayudado probablemente a los críticos a perfilar los compromisos e intensificar la pasión con la que ven el cine. De ahí que a su utilidad relativa como brújulas en el mundo del gusto, se le añada una compulsión ritual y casi religiosa, como lo señala Louis Skorecki en su Contra la nueva cinefilia, publicado en Cahiers du Cinéma, nº 293, octubre de 1978 (y retomado en el volumen colectivo Critique et Cinéphilie, Petite anthologie des Cahiers du Cinéma, Paris, 2001, pp. 144-147).

Y aunque cueste creerse que en sí mismas constituyen un verdadero “acontecimiento” cinéfilo, es innegable su utilidad para conocer la línea general de una publicación. Así que, considerando todas las puertas que este modesto cuaderno de bitácora todavía no ha cerrado, ni abierto, he decidido lanzarme a esta aventura. Pero me gustaría indicar antes cuáles son las reglas que me impongo a la hora de crear esta lista.

En primer lugar, que la lista sea de las 10, las 5, las 3 o la única mejor película del año, en todo caso la elección es arbitraria. A nadie se le escapa esto. ¿De dónde viene entonces la conformidad generalizada con esta convención, la del 5 o la del 10, especialmente? Yo he decido justificar mi elección: haré una lista de 13 películas porque este ha sido el año 2013. Así de claro, así de arbitrario.

Pero así como me muestro poco convencional en la elección del número de entradas, he decidido interpretar literalmente la idea de “año” e incluir en la lista las películas que se han visto en Francia, día tras día, desde el 8 de diciembre de 2012, es decir, desde hace un año exactamente. Y, para qué mentir, este artificio responde al hecho de que deseaba incluir en esta lista, fuese como fuese, Tabú de Miguel Gomes, película estrenada en París un 5 de diciembre y que yo, lo prometo, vi allá por el 17. A decir verdad, estoy seguro de que, para la lista de 2014, si cae, lograré inventar otro artificio que permita a Tabú estar de nuevo en la lista de las mejores películas del año. Porque, ¿qué impide que una película siga siendo la mejor de un año para otro? Nadie logrará convencerme de que El buscavidas (The Hustler, Robert Rossen, 1961), que por casualidad he vuelto a ver hace unos meses, no sea también una de las mejores de este año.

Y, por último, lo más importante: ¿qué se supone que dice la lista sobre las películas que están listadas? He decidido obviar los criterios que parecen prevalecer cuando uno encuentra una de estas listas: la calidad, la actualidad, la posición editorial, etc. Es decir, la combinación de factores que hacen de una película un ejemplo para la crítica de lo que ha sido el cine de ese año. Yo he decidido ligar esta lista al particular recuerdo que me han dejado estas películas y, puesto que en la vida de un cinéfilo las películas son como los días del año, será también la lista de los mejores días de mi vida, en 2013. O al menos, de los que mejor me acuerdo. 13 películas para mis memorias:

  • Alle Horizonte haben Flügel (2013), de Alexander Kluge: película creada expresamente para un ciclo que se le dedicó en la Cinémathèque. Memorias del Cine, con mayúsculas.
  • Mundane History (Jao nok krajok, 2009), de Anocha Suwichakorpong: interesante combinación de las memorias de la especie y las del individuo.
  • The Dust of Time (Η σκόνη του χρόνου, 2008), de Theo Angelopoulos: memoria del siglo XX y de cómo se va olvidando. ¿Por qué una película tan importante ha tardado cinco años en estrenarse?
  • The Grandmaster (一代宗師, 2013), de Wong Kar-wai: que no sólo contiene la memoria del cine de artes marciales, sino también la de la historia de China y de Hong Kong y, sobre todo, de las fronteras.
  • Tabú (Tabu, 2012), de Miguel Gomes: recuerdos del paraíso perdido y memoria del cine por venir.
  • Mud (2012) de Jeff Nichols: uno de los pocos recuerdos de infancia de este año.
  • Nobody’s Daughter Haewon (Nugu-ui ttal-do anin Haewon, 2013), de Hong Sang-soo: sin duda el mejor recuerdo del año, tan impreciso como persistente.
  • La cinquième saison (2012), de Peter Brosens y Jessica Woodworth: película  intrigante sobre los trabajos y los días, y el sentido del tiempo cíclico.
  • Le prochain film (2013), de Réné Féret: esta película discreta advierte, ante la amenaza de que se borre la memoria del cine, que siempre habrá una película por hacer.
  • Age is… (2012), de Stephen Dwoskin: aunque trate de la edad, es la película que más le debe al presente de todas las aquí listadas. Nacimiento de la imagen.
  • Història de la meva mort (2013), de Albert Serra: las memorias de Casanova, por supuesto y, como buenas memorias, en plena masticación.

Y claro, faltan las películas de calidad, las que más han aportado a los debates y más han ocupado los tops de los cuadros críticos (otro de los fetiches de revistas y cinéfilos), o no, las más interesantes sin duda, las más importantes también: The Master, La vie d’Adèle, chapitres 1 & 2, Le passé, La fille du 14 juillet, L’inconnu du lac, Camille Claudel 1915, Les salauds, Frances Ha, Before Midnight, Jeune et jolie, The Act of Killing, Leviathan, The Broken Circle Breakdown, La bataille de Solférino, Die andere Heimat, Paradies: Liebe, La fille de nulle part, Inside Llewyn Davis, Les rencontres d’après minuit, The Immigrant, La Jalousiey alguna más que se me escapa.